Es una conversación honesta con alguien que lleva en el sector del metal desde el año 2000, sigue siendo empresario en activo, y ha pasado por más de mil talleres antes que el suyo.
Esa conversación es el punto de entrada de Área Técnica Comercial.
El resto — maquinaria, talento, procesos — viene después, si tiene sentido.
He visto a empresarios brillantes incapaces de explicar a un cliente final qué les diferencia. He visto comerciales técnicos que hablan en un idioma que el comprador no entiende. He visto CEOs que han comprado la mejor máquina del mercado y no saben cómo llenarla de carga.
Ninguno de ellos tiene un problema de producto.
Tienen un problema de cómo se cuenta lo que hacen.
Y eso, después de más de dos décadas en el sector, sé arreglarlo.
Javier Gallardo
Fundador · Área Técnica Comercial
A lo largo de estos años, sin proponérmelo, mientras asesoraba a clientes sobre qué máquina les convenía, terminaba teniendo otras conversaciones. Sobre cómo enfocar un producto. Sobre a quién dirigirse. Sobre qué decir y qué callar.
Algunos de esos clientes ejecutaron lo que hablamos. Y sus beneficios subieron. No un poco — más de un 25 %, en algunos casos. Sin haber tocado una sola máquina.
Tardé en entender lo que pasaba. Lo que les estaba dando, sin saberlo, era comunicación. La parte que ningún proveedor del sector les daba.
No soy un consultor.
Soy un empresario que también consulta.
Empecé en la calle el año 2000, vendiendo. En 2003 monté mi primera distribución, la dirigí durante años con plantilla y estructura, pasé por cada puesto en primera persona — almacén, tienda, comercial, dirección, financiero, escuela de soldadura, marketing. Después cambié el formato a freelance con marca propia, y desde entonces sigo siendo empresario en activo. Sigo cerrando ventas. Sigo dentro.
Mi gran master fueron los errores que cometí como CEO de mi propia empresa. Y mientras los iba aprendiendo, me hubiera encantado tener a alguien al lado que me diera lo que hoy doy yo.
Hace tres años decidí formarme a fondo en comunicación persuasiva aplicada a ventas para hacer una cosa concreta: devolverle al metal — al sector que me ha dado todo — la pieza que casi nadie le ofrece bien hecha.
Para eso es Área Técnica Comercial.
Javier Gallardo
Empresario · Fundador de Área Técnica Comercial
Antes de hablar de propuestas, programas o presupuestos, hablamos. 30 minutos al teléfono. Yo le pregunto por su empresa, por su capacidad productiva, por sus carteras. Usted me pregunta lo que necesite saber.
Al final de esa llamada solo pasan dos cosas. O hay encaje y le mando una propuesta a medida del Método 90. O no lo hay, y se lo digo directamente.
Lo segundo pasa más veces de lo que parece. Y eso es lo que hace que lo primero merezca la pena.
Construyo el sistema de comunicación entero. Trabajamos sus tres carteras —activa, dormida, latente— con copy a medida, landings por línea o producto, cartas de venta, vídeos editados por mi equipo y la web si hace falta.
Todo dentro del lenguaje del sector. Sin tecnicismos prestados de otra industria.
Entreno al equipo y diseño la estrategia de activación. Multiplicamos resultados sin contratar más comerciales. Trabajamos las tres carteras con el material que ya tienen y con el que vamos a crear nuevo.
El objetivo: que sus comerciales pasen de informar a vender, y de visitar a cerrar.
Si todo lo anterior le encaja, agendamos la llamada.
No vamos a buscar fuera. Vamos a trabajar las tres carteras que su empresa ya tiene —activa, dormida, latente— con un sistema ordenado y medible. Esto es lo que pasa, semana a semana, durante los 90 días.
Antes de tocar nada, miramos qué tiene. Auditamos las tres carteras —los que compran, los que compraron, los que están en su email o en el móvil de sus comerciales— y sacamos un mapa de oportunidades reales. La mayoría de empresas descubre aquí que tenía dinero parado en sitios que no estaba mirando.
Aquí se hace el trabajo fino. Copy a medida, landings por línea o producto, cartas de venta, vídeos editados por mi equipo y la web si hace falta. Todo con el lenguaje del sector — el suyo, no el prestado de otra industria. Cada pieza tiene un propósito y un número detrás.
Lanzamos. Primero sobre la cartera activa, que es donde se ven resultados más rápido. Después sobre la dormida, donde empiezan las sorpresas. Por último sobre la latente. Mediciones semanales, ajustes en directo, conversaciones honestas sobre qué funciona y qué hay que cambiar.
Los últimos 15 días son para que el sistema deje de depender de mí. Documentamos lo que funciona, formo a su equipo, dejo todo escrito y medible. Cuando me voy, su empresa sabe exactamente qué hacer cada lunes por la mañana para mantener el motor encendido.
Al día 91, su empresa no depende de mí para seguir vendiendo. Depende de un sistema que funciona — el suyo.
Si reconoce algo en esa frase, ya sabe qué hacer.